Los confidentes

31 03 2006

Los teléfonos móviles e Internet han abierto un nuevo y anónimo camino a la participación ciudadana. Dejando de lado la perversidad del anonimato, que permite mentir sin tener que rendir cuentas por ello, hay que empezar a valorar la falta de firma como un sinónimo de protección. Ahora pueden decirse muchas cosas que antes, a cara descubierta, era más recomendable callar. Pensaba yo esto hoy viendo el Channel nº 4 de Boris y Ana. El tema: la corrupción en Marbella; de fondo, las decenas de mensajes de los espectadores denunciando corrupción en decenas de pueblos españoles.Parece que la información vuela más rápida que los periodistas y cada ciudadano, parapetado tras la pantalla (del ordenador o del teléfono), tiene un nuevo poder contra el poder de los mass media. Un ejemplo contundente fue el de las convocatorias a las manifestaciones tras el 11 – M, caso en el que fueron noticia tanto las manifestaciones como la forma de convocarlas.

Tan importante es esta nueva forma de comunicación, y escapa tanto al control de las altas esferas, que empieza a criminalizarse como estrategia para que los ciudadanos dejemos de utilizarla. Reciente ejemplo es el de las convocatorias a botellones, asociadas en la literatura periodística a los mensajes a móviles, descritos como arma que carga el diablo.
Así, animo a todos a que escribáis, denunciéis y convoquéis. Usemos mientras podamos la tecnología libre y convirtámonos en confidentes y delatores, figuras también muy maltratadas por la literatura porque, claro, ya sabemos que la Revolución nunca ha estado bien vista.

Ruth

Un ejemplo