Nada tiene sentido ni concierto

5 04 2006

Nada tiene sentido ni concierto, más allá de la más inmediata inmediatez, de la más inmediata y elemental pulsión que nos induce a tocar y a sentir, a invocar el nombre del amado en la desesperada tiniebla de la noche. Somos una pavesa de silencio una vez que ha pasado el instante, lo único que tiene algún sentido, si algo tiene sentido en este mundo.

Pero hay suavidad en el segundo, en cada latido que, pese a su sencillez, alarga la vida y la hace pálpito de duda y cuna de piel sentida. Habrá de bastarnos hoy con eso a los sentidores irredentos. Habremos de ser en el instante. Y baste.

Jorge Fernández Jaén