La ley es ésta, y es bien sencilla:
resguárdate, protégete, perdura sobre el agua y los cerezos,
aguanta olas, torbellinos, mañanas de agonía,
corre sin descanso a través de los bosques,
que no te atrapen sus malezas,
fúgate de las ramas y savia de los árboles,
procura escapar a toda costa, pero costa posible,
real, apaciguante, donde no te enredes en redes,
tibiezas, escafandras…
Haz por soportar, tenle miedo a la muerte y a los hombres,
a la nada,
a dios y a los arcángeles, evita los problemas
y el humo dulce de las horas muertas,
esfuérzate por ser,
duda de todo lo que huela a incertidumbre…
Continúa, reza, escancia sólo agua,
proponte trabajar en todas partes,
reprodúcete en silencio cada lustro y
sobre todo, no hables más allá del légamo
de los órganos simiescos que te dieron.
Porque la inexistencia es tu enemiga,
huye, sálvate, contamina el recuerdo de los hombres,
sé historia como sea,
cera sobre los labios de la épica,
una pieza importante en el engranaje del mundo,
algo,
algo que valga la pena conquistar, querer,
llorar cuando falte y mil plañideras
se retuerzan destrozadas por el suelo.
Odia si es preciso, pero queda,
espía, aplasta a los demás, tente.
La ley es ésta.
En resumen, concluyendo, sobrevive:
no importa que tu vida esté vacía…
Jorge Fernández Jaén
Hay que recuperar la autonomía de la Cultura, aunque eso signifique quedarse sin la protección del aparato. La definición de Cultura que propongo, siempre provisional y huyendo del dogmatismo, es: "conocimiento crítico". El saber tradicional, enciclopédico, proporciona las bases para la crítica, pero esta crítica ha de ser valiente y debe atreverse a aventurar las opiniones que a la mayoría pueden parecer descabelladas; eso sería síntoma de que se está en el buen camino. No me estoy refiriendo a levantar polémicas estériles, cosa muy en boga, sino a buscar y defender argumentos, a investigar, a poner de manifiesto las contradicciones, a conocer.
Comentarios recientes