Parece que las mujeres no somos consumidoras de tecnología. De lo contrario, las empresas no lanzarían al mercado productos y campañas destinados claramente a nosotras: móviles rosa, móviles con carcasas de flores, móviles con pantalla-espejo, consolas blancas, consolas portátiles rosas (para niñas)…La pregunta es la siguiente: ¿las chicas que consumen tecnología, se compran los artículos de chicas? Yo creo que no. ¿Entonces? ¿Quién compra lo rosa?
Hay que recuperar la autonomía de la Cultura, aunque eso signifique quedarse sin la protección del aparato. La definición de Cultura que propongo, siempre provisional y huyendo del dogmatismo, es: "conocimiento crítico". El saber tradicional, enciclopédico, proporciona las bases para la crítica, pero esta crítica ha de ser valiente y debe atreverse a aventurar las opiniones que a la mayoría pueden parecer descabelladas; eso sería síntoma de que se está en el buen camino. No me estoy refiriendo a levantar polémicas estériles, cosa muy en boga, sino a buscar y defender argumentos, a investigar, a poner de manifiesto las contradicciones, a conocer.
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