Lo primero que me viene a la mente cuando decido escribir lo que estoy escribiendo es que, probablemente, a nadie le va a interesar. ¿Porqué lo hago entonces? Pues, sobre todo, porque necesito expresarme.
Desde hace aproximadamente unos quince años y, como mínimo una vez al mes, tengo un sueño recurrente: voy por la calle y cuando paso junto al Cine Paz (cine que lleva cerrado, casualmente, quince años) veo que, o lo han restaurado y abierto de nuevo, o que una de las carcomidas salidas de atrás está abierta, o que descubro una entrada que nadie había descubierto antes, o que están haciendo obras y me dejan entrar o que… La cuestión es que, invariablemente, consigo entrar en ese viejo y destartalado cine. Cuando me despierto por la mañana tengo una sensación rara pero reconfortante que me acompaña durante todo el día. No siento que sea nada malo pero, por supuesto, no es muy normal.
No sabría dar una explicación al hecho de que ese sueño se repita constantemente. Es cierto que era uno de los cines que más cerca quedaban de casa de mis abuelos y que en él vi películas como “Gremlins”, “Aliens, el regreso”, “Dune” y otras muchas que me entretuvieron, asustaron, estimularon mi imaginación y dieron color a mi infancia. Pero bueno, en esa infancia vi cantidad de películas que me gustaron en otros muchos cines y no sueño con ellos de forma enfermiza.
Por casualidad, desde hace tres años, vivo dos calles más allá del cine. Algunos de mis amigos bromearon diciendo que si me había ido a vivir donde vivo era, precisamente, por lo cerca que quedaba el Cine Paz. Pero no, fue casualidad. Creí de hecho que mis sueños se intensificarían por la cercanía del inmueble –que raro suena eso- pero no fue así. Al contrario, desde que nos mudamos, no “disfruté” de mis visitas oníricas durante algunos meses. Aquello empezó a preocuparme incluso más que el hecho de soñar.
Hace un tiempo pintaron de naranja los bloques de hormigón que forman la tapia donde estaba la entrada al cine y los marcaron con el logotipo de una empresa de construcción. Más abajo indicaban que el edificio del Cine Paz iba a ser restaurado para abrir una zona comercial y de oficinas. Me puse triste, verdaderamente triste. Y sé que es absurdo, ¿qué puedo hacer yo? Nada en absoluto. Pero, incluso aunque pudiese hacer algo ¿qué iba a hacer? Aquello debía ocurrir tarde o temprano. Pero ¿qué hay en ese edificio que me obsesiona tanto? Nunca pensé en él hasta que se cerró y desde entonces no puedo apartarlo de mi cabeza.
Anteayer, mientras paseaba a Nala, pasé por la parte de atrás. Un hombre subido en una grúa picaba la parte superior del edificio mientras otro sacaba escombros por la puerta trasera y los echaba a un contenedor. No podía creer que aquellos hombres estuviesen destruyendo aquello sin más. Y encima con esa expresión indiferente.
Al pasar por esa puerta miré dentro y el corazón se me estrujó como cuando se aprieta una esponja. Estaba vacío. No había butacas, ni suelo, ni cortinas, ni nada. Lo único que quedaba del Cine Paz eran sus paredes pintadas de negro con una raya blanca que las atravesaba por la mitad y ese olor. ¿Cómo puede un olor sobrevivir quince años? No lo recordaba pero sé que ahora no lo olvidaré jamás. Imposible.
Ahora mismo, lo que más me preocupa es que, cuando desaparezca del todo, desaparezcan con él mis sueños recurrentes.
Josmachine
Hay que recuperar la autonomía de la Cultura, aunque eso signifique quedarse sin la protección del aparato. La definición de Cultura que propongo, siempre provisional y huyendo del dogmatismo, es: "conocimiento crítico". El saber tradicional, enciclopédico, proporciona las bases para la crítica, pero esta crítica ha de ser valiente y debe atreverse a aventurar las opiniones que a la mayoría pueden parecer descabelladas; eso sería síntoma de que se está en el buen camino. No me estoy refiriendo a levantar polémicas estériles, cosa muy en boga, sino a buscar y defender argumentos, a investigar, a poner de manifiesto las contradicciones, a conocer.
Aventura en el Cine Paz:
En una de mis primeras salidas adolescentes al cine con una amiga. La emoción de la pubertad y la emoción de ir a ver “Dirty dancing” (el triunfo del amor para una adolescente es una bomba de relojería), y ese Patrick…,. En fin, cuando acabó la película escuché risas en las butacas de atrás y, la darme la vuelta, me encontré a mi padre y a mi hermano.
¡Qué rabia! Sabían que era importante para mí ir sola, con mi amiga, y se presentaron allí…,.
Lo cuento ahora y me siento estúpida, pero entonces yo era una adolescente, y ya se sabe.
Coño.
Por donde queda ese Cine? Por el Raval?
Por que no aprovechas que estas cerquita y alguna noche te pasas x ahi y agarras un escombro?Yo creo que si lo pones en la mesita ¿de noche se dice? y te aseguras muchos años mas de sueños con aquel cine…
Ruth: menos mal que lo de “voy al cine con una amiga” era cierto…
Podrías describir ESE OLOR???
(soy fanática de los recuerdos olfativos
)
Negra, el cine Paz está (porque todavía queda algo, aunque ya muy poco) en la calle Capitán Antonio Mena, frente al colegio Virgen de La Asunción. Desde ahí podrás ver la fachada. Justo en la calle paralela podrás ver lo poco que queda del interior del cine ya que la pared ha desaparecido.
El olor al que me refiero es de cerrado, de terciopelo viejo, de polvoriento, de húmedo y caliente, de suave, de rojo y gris, de grande, de sonriente, de acogedor, de fresco, de mágico. El cine Paz olía (huele) parecido al viejo armario de la abuela cuando ésta lo abria para cambiar la ropa de verano por la de invierno.
Espero que te valga, Negra. Para mí, esto, es terapia.
P.D.: En el anuncio de la constructora pone que van a construir un edificio inteligente. Sería cojonudo que el cine Paz, que seguro que era más listo, se negase a ser derrumbado.
Ayer pasé a posta por ahi, pero era re de noche.
aunque no pude ver demasiado, creo que estuvo bien como “preparación psicológica” asi cuando vuelva a ir (intentaré que sea hoy mismo, porque parece que los chicos estan apurados en romper)no es tan fuerte el shock.
Lo que no pude apreciar es el olor. Ya está demasiado destruido y se escapó
Igualmente al leer tu descripción me di cuenta que era exactamente el que yo había imaginado.
PD: pensé que aca todo el mundo decía LA olor, que alivio!!!!
Yo seguí tu consejo del otro día, Negra, y cogí un escombro de la obra. Ya no olía a nada.
De todas formas lo envolví en plástico y lo guardé en una cajita con la esperanza de que, algún día, con su ADN se pueda clonar el cine.
^^