El otro día, después del trabajo, quedé con un amigo para tomar una caña (costumbre ésta del todo conveniente en una sociedad en la que parece que los asalariados deben sentirse culpables por divertirse en algún momento de la jornada laboral) y me quedé estupefacto cuando me espetó lo siguiente: “Tío, he encontrado un piso nuevo baratísimo: ¡sólo piden 29 millones!”. Ahí queda eso para la posteridad señores, “sólo” 29 millones de las antiguas (a estas alturas antediluvianas) pesetas. Algo muy grave, espeluznante casi, está sucediendo en nuestra sociedad para que una persona que está soltera, que cobra menos de mil euros al mes y que no sabe si tendrá trabajo dentro de seis meses sienta de un modo sincero que un piso de menos de 90 metros cuadrados que estará corroído por las enfermedades propias de las estructuras civiles dentro de 50 años y por el que piden 29 kilos es barato. Dice en uno de sus libros Ernesto Sábato que en la sociedad del bienestar la realidad tiende a relativizarse y que por ello acabamos siendo insensibles ante los muertos cotidianos del telediario o ante tantas injusticias objetivas y repugnantes que nos rodean. Nada nos conmueve, a todo nos acostumbramos y por ello terminamos por aceptar como normales cosas que atentan contra el más elemental sentido común. Sólo el cine, los efectos especiales y los videojuegos (una suerte de “hiper-realidad”) consiguen despertar algún tipo de conciencia de lo inmediato, una conciencia virtual e inútil. Por este motivo, una cantidad de dinero que ningún trabajador podría asumir ni en 30 vidas (sumen ustedes a los “escasos” 29 millones los intereses de nuestras amigas las hipotecas) ha llegado a percibirse como liviana. Que haya pisos de iguales características por 40 ó 50 millones no hace que 29 sean un chollo. Hora es de despertar de esta absurda anestesia a la que nos están sometiendo los especuladores con la connivencia del gobierno y salir a la calle a hacer ruido, a ver si así despierta de su ilusión colectiva de barataria tanto humilde trabajador que está hipotecando su vida y su libertad por 90 metros cuadrados de oxígeno.
Jorge Fernández Jaén
Hay que recuperar la autonomía de la Cultura, aunque eso signifique quedarse sin la protección del aparato. La definición de Cultura que propongo, siempre provisional y huyendo del dogmatismo, es: "conocimiento crítico". El saber tradicional, enciclopédico, proporciona las bases para la crítica, pero esta crítica ha de ser valiente y debe atreverse a aventurar las opiniones que a la mayoría pueden parecer descabelladas; eso sería síntoma de que se está en el buen camino. No me estoy refiriendo a levantar polémicas estériles, cosa muy en boga, sino a buscar y defender argumentos, a investigar, a poner de manifiesto las contradicciones, a conocer.
¿90 metros?
XDDDDD
¿Habéis pedido información acerca del nuevo plan de ayudas a la compra de la primera vivienda? En segunda mano, sólo tienen ayuda los pisos de, como mucho, 90 metros.
Es decir, que si encuentras un piso de 105 metros, no percibes ayuda alguna. Sólo se subvencionan las viviendas “pequeñas”.
¡Qué razón tiene Josmachine! ¿90 metros? Eso es un palacio. Yo puedo afirmar que en 68 metros se puede vivir.
No nos olvidemos que las hipotecas nos esclavizan al trabajo.
http://www.viviendadigna.org
quizá podemos alquilar, pero por 90 metros ahora te piden 600 euros mensuales (con suerte). pero señora, ¿no le parece demasiado?, hace tres años lo alquilaba por 350. es que ahora puedes pedir la subvención…
¡Dios! ¡Qué cara tienen algunos propietarios!
JM, cuando te salgan con alguna de esas, diles que ELLOS también pueden pedir la subvención.
y eso de la subvención… es como la epidural?
La primera ley de las burbujas, en este caso la burbuja inmobiliaria,es que se inflan mas tiempo del que nadie espera. La segunda ley es que al final, siempre estallan. La duracion de este fenomeno, no ha hecho que el mercado de la vivienda sea mas seguro,sino mas vulnerable.
Esta es la primera burbuja inmobiliaria global de la historia y su estallido, podría y será doloroso.
Cuando nos suban bien subidos los intereses y la gente no pueda pagar las astronomicas hipotecas que han cogido a 30 años o más, todo se irá al garete.
Si supierais como se puede especular con presupuestos falsos, para pagar menos tasas al ayuntamiento, y los “acabados de lujo”… que mejor no comento, la indignación que sentiriais sería desmesurada. Y eso que un despacho de arquitectura son los que menos ganancias tienen en la escala. Si supierais lo que gana un promotor, y si encima este tiene una constructora propia… todos querriamos tener una. Os lo aseguro.
Se me olvidaba;
Urbanización “La Font”, superficie construida 4515.70 m2, viviendas de 2,3 y 4 dormitorios, con “acabados de lujo”, emplazamiento en la zona de Altabix, en frente del McAuto. Solar propio, promotora y constructora de un mismo dueño, Gavair, situado en la esquina que da a la glorieta. Contratan el proyecto a mi despacho, los honorarios del arquitecto son riduculos. La obra se tasa en exacatamente 845.500 euros mas licencias, que no se a cuanto ascienden. La obra consta de 52 viviendas, 30 aparcamientos y 10 locales. Cada piso, mejor dicho el mas barato se vende, en planos, a 45 millones de pesetas… no hace falta que os calcule nada verdad?
Tiene razón mi amigo punkoalf: no hay solución pacífica. Esto es una puñetera vergüenza.
Sinceramente, yo espero para no tener que echar a mis padres de su casa que los precios bajen. Pero no me quiero quedar sin trabajo
Por suerte, aún hay gente por ahí que se calienta la cabeza y nos hace ver al resto que aún hay posibilidades.
Os paso el enlace de COVIJO (Cooperativa de Vivienda Joven en Régimen de Alquiler):
http://seco.sinroot.net/grupos.php?ext=ok&id=4
De risa. Yo curro en una inmobiliaria y veo cosas de esas cada día. Gente que sabe que su piso es una verdadera basura y pide millones por pedir. La frase que acompaña a la barbaridad es “como lo hace todo el mundo…”.
Y lo peor no es que la gente pida… es que siempre lo acaban vendiendo.–>