MIEDO

25 07 2006

Harlock me vigila. La mayoría del tiempo ni me doy cuenta y, entonces, me aburro, me deprimo e, incluso, me lo paso bien. Pero de repente es ese rayo que me cruza la frente y, entonces, acelerar el paso y moverme, sobre todo no dejar de moverme. Patear la ciudad cuatro veces si hace falta, pero nunca dejar de moverme y, quizá, buscar cobijo en un cine o en casa, temblando, agazapado, apretando el puño para intentar defenderme si en una de estas le da por atacar cuando salgo de la ducha o me pongo a ordenar las bolsas de Mercadona.

JM Soriano