Lugar, Elche (Alicante). Hora, cualquiera. Día, 1 de agosto y ss. La mecánica es simple; alguien enciende una mecha en algún lugar. Mecha ardiendo, risas espasmódicas (o no, según la edad del sujeto), unos pasos y una desagradable detonación. Una explosión ridícula, intransitiva, especiosa y molesta como un cuadro de Miró. Por estas fechas la ciudad de Elche se sumerge en una omnipresente y orgiástica cantinela de petardos que revientan a todas horas, causando notables molestias; no puede uno dejar el coche en la calle por miedo a los fuegos fatuos de los niños, adquiridos en tiendas de dudoso aspecto, en las que no parece que se contemplen demasiadas medidas de seguridad. Las persianas de las casas deben permanecer bajadas estos días ya que un cohete despistado podría colarse y provocar grandes destrozos. Ir por la calle se convierte en un ejercicio peliagudo puesto que siempre hay algún “francotirador” miope dispuesto a detonar una bengala viajera, y así un largo etcétera de fenómenos cotidianos que sirven de anticipo para la gran fiesta de los fuegos de artificio, la Nit de l´Albà, celebración en la que miles de euros del erario público se esfuman (nunca mejor dicho) para deleite de propios y extraños. Ruido, pólvora, incomodidad, dilapidación ostentosa, en suma, España de charanga y pandereta. Qué fuerte.
Jorge Fernández Jaén
Hay que recuperar la autonomía de la Cultura, aunque eso signifique quedarse sin la protección del aparato. La definición de Cultura que propongo, siempre provisional y huyendo del dogmatismo, es: "conocimiento crítico". El saber tradicional, enciclopédico, proporciona las bases para la crítica, pero esta crítica ha de ser valiente y debe atreverse a aventurar las opiniones que a la mayoría pueden parecer descabelladas; eso sería síntoma de que se está en el buen camino. No me estoy refiriendo a levantar polémicas estériles, cosa muy en boga, sino a buscar y defender argumentos, a investigar, a poner de manifiesto las contradicciones, a conocer.
No se puede ser más freak.
Esa mania por la Festa, ¿es por destacar o llamar la atención?
¿por dártelas de bohemio o un tio especial?
Si me explicas, entenderé…..
Sin acritud
Pues yo creo que sí se puede ser más friqui. Para muestra: yo.
Tener manía a la fiesta no creo que pueda ser considerado algo especial. De hecho, yo aborrezco estas fiestas. O, mejor dicho, lo que aborrezco es la impunidad y que todo el mundo pueda hacer lo que le salga de las narices porque “es que estamos en fiestas”.
El año que viene, en mis vacaciones (mes de julio), iré a tirar petardos a la puerta de la casa de los festeros, a ver qué pasa.
Si vas a tirar petardos a las casas de los festeros, ¿sabes lo que sucedería?, que si son festeros de verdad saldrian a tirarlos contigo…
Te lo puedo asegurar.
Creo que debemos ser tolerantes, y no por la frase ” estamos en fiestas “, si no por todo en general.
Entiendo que no a todo el mundo le puedan gustar las fiestas ilicitanas, pero no a todos nos gusta todo. Tan solo debemos convivir, y todo sería más sencillo.
De acuerdo. Por eso sólo pido que dejen de tirar petardos en la puerta de mi casa cuando son las doce de la noche, y me aguanto las dos horas anteriores.
O me aguanto si no puedo aparcar en toda Reina Victoria.
Y me jodo si voy paseando al perro y tengo que andar esquivando la suciedad (vasos, botellas, confeti,…). Eso sí, la mierda de mi perro la recojo.
36 heridos a las dos de la madrugada.
Lo de siempre: jodedores y jodidos.
A mi no me gustan demasiado las fiestas de Elche.
Por eso me marché esos días.
Pero tambien me perdí la fiesta propiamente dicha con todos mis “amiguitos” charlando de “lo que me molestan los petardos!! …” ,poniendome ciego.
Y todo lo que he dicho se reduce a nada simplemente por el hecho de que no seré yo quien reprenda a unos chavales por tirar petardos.
Estamos locos o que?
no eres mas tonto porque no puedes, peazo marica. “no puede uno dejar el coche en la calle por miedo a los fuegos fatuos de los niños,” osea tio .
no vaya a ser que me queme con los ajitos.
que gente mas tonta, la ostia
Un año más y volvemos a lo mismo. Y un año más se comprueba cómo hay personas que, al amparo del anonimato internáutico, insultan y dicen estupideces en lugar de dar argumentos.