Quiero ser Paul Auster

10 08 2006

Paul Auster entró en el recibidor del Departamento de Servicios Auxiliares y sacó número para hablar con el interventor. Después de esperar cuarenta y ocho minutos, un altavoz cantó su número y obtuvo así el permiso de acceso al despacho. El interventor le invitó a sentarse con un gesto mientras atendía una conversación telefónica. Colgó el teléfono siete minutos después. Paul Auster inició su discurso tal y como lo había preparado, pero el interventor no le permitió ni siquiera llegar al nudo del asunto. Estampó su firma junto al sello de denegado y le tendió la instancia rechazada a Paul Auster, que la guardó mal plegada en su bolsillo. De nuevo en el recibidor, sacó número para hablar con el interventor.

Ruth