Paul Auster entró en el recibidor del Departamento de Servicios Auxiliares y sacó número para hablar con el interventor. Después de esperar cuarenta y ocho minutos, un altavoz cantó su número y obtuvo así el permiso de acceso al despacho. El interventor le invitó a sentarse con un gesto mientras atendía una conversación telefónica. Colgó el teléfono siete minutos después. Paul Auster inició su discurso tal y como lo había preparado, pero el interventor no le permitió ni siquiera llegar al nudo del asunto. Estampó su firma junto al sello de denegado y le tendió la instancia rechazada a Paul Auster, que la guardó mal plegada en su bolsillo. De nuevo en el recibidor, sacó número para hablar con el interventor.
Ruth
Hay que recuperar la autonomía de la Cultura, aunque eso signifique quedarse sin la protección del aparato. La definición de Cultura que propongo, siempre provisional y huyendo del dogmatismo, es: "conocimiento crítico". El saber tradicional, enciclopédico, proporciona las bases para la crítica, pero esta crítica ha de ser valiente y debe atreverse a aventurar las opiniones que a la mayoría pueden parecer descabelladas; eso sería síntoma de que se está en el buen camino. No me estoy refiriendo a levantar polémicas estériles, cosa muy en boga, sino a buscar y defender argumentos, a investigar, a poner de manifiesto las contradicciones, a conocer.
Quién pudiera ser tú para estar siempre contigo.
¡Muchas gracias!
Quien pudiera ser tú para quererme a mí misma como tú me quieres.
O algo así.
Largaos a un hotel!!!
Jajajajaj. No nos hace falta hotel; tenemos casa propia.
Se parece a mi lucha contra las privatizadas…
Yo prefiero ser Clint Eastwood. Cuando el tipo cogió el sello, le hubiese mirado y hubiese dicho: “yo de ti no haría eso” y echando hacia atrás el poncho para enseñar el revólver “soy capaz de darle a una mosca en el culo a más de cien metros y tú no pareces tan rápido como una mosca”… Lo siento, back in home, pero sigo bajo el influjo yankee.