Adios a Alpino

21 10 2006

 

Para una generación como la nuestra, nacida y crecida con las marcas y la sociedad de consumo, cada vez que desaparece una marca que pertenece a nuestra infancia se le tambalean los pilares de su identidad. Acabo de enterarme de que la marca de lápices Alpino ha dejado de producirse en su fábrica de Barcelona. Al parecer trabajaban en ella unos cuarenta y tantos operarios que han sido despedidos o recolocados en otra fábrica, propiedad de la misma empresa. Leo que es posible que los famosos lapiceros sigan fabricándose en China pero no me sirve de consuelo.
Es curioso, ahora intento acordarme de algunas otras marcas de mi infancia pero me he quedado en blanco. Madre mía, me dirijo a la senectud a zancadas.

Via Menéame

Josmachine





La respuesta de Albert Boadella

17 10 2006

Gracias a Ruth me enteré de que, el pasado mes de septiembre, Albert Boadella había rechazado el premio Boira que le entregaba el ayuntamiento de Bellpuig por “su posicionamiento político”. Al parecer el cabreo del artista fue monumental al enterarse de que había sido elegido para recibir semejante premio y mandó literalmete “a la mierda” al alcalde de Bellpuig. Hoy he encotrado la carta en la que Boadella responde al consistorio y no puedo sino copiarla y pegarla aquí ya que no tiene desperdicio.

“Vic, 4 de septiembre de 2006

Señor Alcalde de Bellpuig,

Contesto a su carta en la que me comunica que se me otorga el premio “Boira” (Niebla) debido a mi posicionamiento político y a mi crítica del nacionalismo catalán. La forma y el contenido de la carta es el testimonio perfecto de la obscena impunidad política que asola este territorio y la confirmación visible de los motivos por los que el ayuntamiento de Bellpuig me lanza la infamia en forma de premio. Tal y como declaré, queda aún más patente que nacionalismo y democracia se muestran incompatibles.

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DERECHOS A 20 MILLONES

15 10 2006

El acceso a la vivienda como Derecho, regulado en nuestra Constitución (Art. 47), es un espejismo. Se multiplican las acciones encaminadas a reventar la burbuja inmobiliaria y se promueven todo tipo de iniciativas, como la del vídeo o la okupación del Ikea de Barcelona, tendentes a convertir en público y colectivo un problema que sigue siendo privado e individual.

Escribir “vivienda” en la barra de búsqueda de You Tube es abrir en nuestro ordenador una puerta a la información porque de todas las manifestaciones y actos que encontramos imágenes, los grandes medios de comunicación han hecho caso omiso.

Eso sí, como decía este fin de semana una de las portavoces del movimiento que okupó el Ikea de Barcelona, no hay quien se compre una casa, pero sí podemos amueblarlas por cuatro euros.

Mientras tanto, los magnates del ladrillo siguen campando a sus anchas y haciendo de los ayuntamientos sus despachos privados, construyendo lo imposible a base de dinero negro, de accidentes laborales y de la desaparición de gran parte del paisaje.

Yo me pregunto: Cuando se pinche la burbuja inmobiliaria, ¿dónde invertirán el dinero los constructores? Porque si por algo se caracteriza esta gente es por tener el oficio donde tienen el beneficio. Si dejaran de construir, ¿a qué dedicarían sus esfuerzos? O, mejor dicho, ¿cuál será el próximo derecho que nos arrebaten?

 

Ruth





THE EXORCIST

4 10 2006

 

El otro día fui a la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Sí, ya sé que resulta paradójico que un ateo de manual como yo acuda a un lugar tan profundamente religioso como ése, pero es que soy del parecer de que para sentir antipatía por algo hay que conocerlo previamente. La cuestión es que, entre beatos, monjas y demás habituales en este tipo de sitios me sentí de repente conmovido por una especie de sentimiento mesiánico, como si un mal muy grande tuviera que ser anulado por mi humilde persona. Y allí, en medio de aquella vorágine de corderos obedientes me convertí por unos segundos en una suerte de padre Merrin. Además, para que quedara constancia de mis servicios, un ángel me fotografió. Iluminado por un día.

P.D. No, finalmente no me tropecé con su Santidad Benedicto XVI.

Jorge Fernández Jaén