Para una generación como la nuestra, nacida y crecida con las marcas y la sociedad de consumo, cada vez que desaparece una marca que pertenece a nuestra infancia se le tambalean los pilares de su identidad. Acabo de enterarme de que la marca de lápices Alpino ha dejado de producirse en su fábrica de Barcelona. Al parecer trabajaban en ella unos cuarenta y tantos operarios que han sido despedidos o recolocados en otra fábrica, propiedad de la misma empresa. Leo que es posible que los famosos lapiceros sigan fabricándose en China pero no me sirve de consuelo.
Es curioso, ahora intento acordarme de algunas otras marcas de mi infancia pero me he quedado en blanco. Madre mía, me dirijo a la senectud a zancadas.
Via Menéame
Josmachine
Hay que recuperar la autonomía de la Cultura, aunque eso signifique quedarse sin la protección del aparato. La definición de Cultura que propongo, siempre provisional y huyendo del dogmatismo, es: "conocimiento crítico". El saber tradicional, enciclopédico, proporciona las bases para la crítica, pero esta crítica ha de ser valiente y debe atreverse a aventurar las opiniones que a la mayoría pueden parecer descabelladas; eso sería síntoma de que se está en el buen camino. No me estoy refiriendo a levantar polémicas estériles, cosa muy en boga, sino a buscar y defender argumentos, a investigar, a poner de manifiesto las contradicciones, a conocer.
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