Leo la noticia de que la Universidad de Santiago de Compostela retirará el Honoris Causa de Ciencias que le concedió a Franco en plena dictadura.
Copio y pego:
Un acto de desagravio de la institución académica consigo misma. Así se justifica desde la Universidade de Santiago de Compostela (USC) el rechazo al doctorado honoris causa en Ciencias concedido a Francisco Franco en 1965, una revocación que el consello de gobierno estudiará hoy. La decisión, sin precedentes y sin intención de aplicarse a ningún otro caso, se ha tomado tras consultas jurídicas que, según el vicerrector de Relacións Institucionais, Lourenzo Fernández Prieto, disipan las dudas sobre la posibilidad de retirar una distinción de este tipo.
“O que pretendemos é desagraviar á propia universidade, que no seu día tivo que facer esta concesión en pleno réxime ditatorial. Non foi unha decisión tomada en liberdade, así que agora, en democracia, pódese reconsiderar”, explica Fernández Prieto. La medida, añade, cobra especial simbolismo en pleno Año de la Memoria.
Franco fue investido doctor honoris causa en la facultad de Ciencias, ante ministros y otros miembros del régimen, todos los rectores de las universidades españolas de entonces y autoridades eclesiásticas, entre ellas Quiroga Palacios. El caudillo pronunció un largo discurso, en el que calificaba como “doloroso” considerar la estrecha relación entre “luchas de exterminio”, en referencia a las guerras mundiales, y el desarrollo de la ciencia.
La obra del doctor que hoy se recuerda como una mancha en la historia de la USC fue comparada entonces por el rector, Ángel Jorge Echeverri, con “una experiencia científica biológica, mediante la cual consiguió restaurar el biologismo normal de nuestra patria”, según recogía EL CORREO GALLEGO del día siguiente.
Via: Menéame
Josmachine
Hay que recuperar la autonomía de la Cultura, aunque eso signifique quedarse sin la protección del aparato. La definición de Cultura que propongo, siempre provisional y huyendo del dogmatismo, es: "conocimiento crítico". El saber tradicional, enciclopédico, proporciona las bases para la crítica, pero esta crítica ha de ser valiente y debe atreverse a aventurar las opiniones que a la mayoría pueden parecer descabelladas; eso sería síntoma de que se está en el buen camino. No me estoy refiriendo a levantar polémicas estériles, cosa muy en boga, sino a buscar y defender argumentos, a investigar, a poner de manifiesto las contradicciones, a conocer.
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