El maravilloso mundo laboral

23 02 2007

Me deleitare hablando de uno de los mojones que sustenta nuestro idílico sistema. Supongo que los más avispados ya habréis deducido que me refiero al trabajo, y especialmente al comportamiento desleal en el mismo.

Todos sabemos de las principales características del trabajo: es una actividad retribuida, lo cual sugiere también que no es una actividad deseada. Excepciones las hay en todos los lados, excepto en la política (dónde todos sin excepción mienten), pero demasiadas personas están ocupadas (si, aunque algunos políticos se esfuercen en hacernos creer lo contrario) y pese a que el índice de imbéciles se presenta extremadamente alto, la subnormalidad humana, desgraciadamente no suele generar este tipo de oportunidades.
El trabajo, al margen de las palabras del burgués capitalista, o algún tonto al que éste haya convencido, es un medio para conseguir un fin: el dinero, eso que los ricos dicen que no da la felicidad.

Entonces, ya habiéndoos descubierto el secreto a voces, una se plantea con que razón el proletario viste de esa maldita expresión de felicidad denotando una satisfacción inexistente.

Es lunes por la mañana y me ofende ver a esos hipócritas con la sonrisa fijada en los labios, mirando mi rostro esperando que esa acción sea reciproca. Esa muestra de supina satisfacción es la responsable de que, tras aterrizar en mi miserable trabajo con el mal humor al que tengo legítimo derecho, un jefe desaprensivo, drogadicto, imbécil y explotador, pueda recriminarme falta de motivación y seriedad excesiva.
Existen entonces dos opciones tragarse las palabras que llegan como bilis a la boca o aceptar el despido y espetar:

- Yo trabajo para ganar algún jodido duro, y desempeño un trabajo que requiere concentración, si quieres una sonrisa y que te ría las gracias después de jugar tu partida de domino acompañada amenamente por tu copa de orujo y tu “visita” constante al servicio para respirar mejor, paga por ello.

Yo hice lo segundo, y por eso estoy ahora desahogándome con estas líneas.

Dama nocturna





Meditaciónes de Ramón Luis Valcárcel (Presidente de la Región de Murcia)

18 02 2007

JMSoriano





Poema

9 02 2007

Ahora que tal vez poseo
la facultad de estar solo
regreso al mar de la memoria
e intento distinguir,
en sus orillas,
al que quedó en el que se fue,
al que se fue en el que quedó…

De voces y de ecos
encuentro en el umbral
un desierto de Tiempo.

Israel





Socializar está de moda

3 02 2007

La palabra sale a relucir en cualquier contexto, desde el fútbol hasta las galletas. Todo se socializa porque parece interesante, como dice la R.A.E., “promover las condiciones sociales que, independientemente de las relaciones con el Estado, favorezcan en los seres humanos el desarrollo integral de su persona”.

¿Independientemente de las relaciones con el Estado? Esto debe ser una broma. Precisamente, son las relaciones con el Estado las que marcan la socialización y es el Estado el que socializa (o debería hacerlo). Yo podría socializar mi casa (de hecho, podéis venir cuando queráis), pero es el Estado el que debe garantizar que ante la socialización se responda con unas garantías individuales que permitan que las personas podamos seguir accediendo a los servicios básicos y comunes derivados de esa socialización.

Vaya campaña que se está haciendo a favor del verbo socializar. Con eso, sólo vamos a conseguir que el término se vacíe de contenido permitiendo que el socializar sea una decisión individual en lugar de una responsabilidad colectiva. Puestos a socializar en términos modernos, socialicemos el trabajo, las deudas, las cuestas de enero,…, y no sólo a Eto’o y a Cannavaro.

Ruth