De los Blogs y otras rarezas

14 05 2007

Los medios de comunicación tienen que recibir al Blog dentro de su categoría en este siglo XXI. La prensa, la radio y la televisión deben de empezar a dejar el hueco que le corresponde a la bitácora, al diario, a la página personal constantemente actualizada y abierta a los comentarios de todos los lectores. Esto sólo podía ocurrir en Internet.

Lejos quedan las descalificaciones que intentaban igualar Blog y mentira. Equivocados estaban los que opinaban que este tipo de páginas sólo podían contener historias inventadas y de poco interés. El movimiento de los Blog se empeña en demostrar lo contrario.

Los grandes medios ya empiezan a comprender la riqueza del fenómeno: las cadenas de televisión utilizan los Blogs en sus series; la prensa escrita ofrece Blogs de muchos de sus colaboradores y, en ocasiones, las noticias llegan antes vía Blog que siguiendo la vía convencional; la radio hace años que se escucha a través de Internet.

Testimonio de esta ebullición fue la entrega el pasado jueves en Madrid de los Premios 20Blogs, convocados por el diario nacional 20Minutos y en los que participaron más de dos mil Blogs de todo el mundo. Entre toda esta marea, en la categoría de Mejor Blog de Cine 2006 ganó http://antiegos.com, el Blog del ilicitano José Antonio Fernández. Una página personal sobre el cine pensada y escrita desde Elche, con una media que supera las dos mil visitas diarias y que es referente para muchas otras páginas.

Lo importante, al fin y al cabo, es saber y entender que un Blog no nace ni crece solo, que forma parte de una comunidad y tiene mucho de lo que vive su escritor. Detrás de cada Blog, de cada identidad, hay una historia que nos compete a todos. No se queden al margen.

Ruth





Sumergidos, de Ruth Adsuar

3 04 2007

En el año 2004 Ruth se embarcó en un proyecto complejo y arriesgado. Pretendía realizar un cortometraje en formato documental en el que se mostrase el fin de la industria del calzado a través de los testimonios de la patronal, de especialistas y de los propios trabajadores. Se haría hincapié en problemas básicos como, por ejemplo, la deslocalización y cómo ésta afecta a los trabajadores que ya sufren las graves circunstancias de una economía sumergida. Fue durante el proceso de rodaje que en el polígono de Carrús en Elche se desató la locura y se quemaron varias naves, culminación de lo que se suponía una manifestación pacífica en contra de los cierres de talleres y fábricas. Un servidor estuvo allí y tomó buena nota pero Ruth, en un envidiable alarde de coherencia, decidió no incluir dichas imágenes dado que, sin una explicación clara del asunto, solo servirían para crear más morbo y polémica.

A pesar de las constantes dificultades, consiguió terminar Sumergidos teniendo después que lidiar con todos aquellos que se sentían atacados en sus intereses y que, por cierto, no eran pocos. Fue duro, doloroso e incluso, en algunos momentos frustrante, pero valió la pena.

El documental ganó en 2005 el premio Ciutat d’Elx y ha sido proyectado por todo el territorio nacional creando multitud de debates y abriendo los perplejos ojos de miles de personas.

Arriesgándome a parecer condescendiente, diré que me siento muy orgulloso de Ruth y de todo lo que ha conseguido al mantenerse firme en sus convicciones y le agradezco que me dejase formar parte de ello.

Si os apetece, aquí os dejo Sumergidos.

Josmachine





Requiem por un cine muerto

22 06 2006

Lo primero que me viene a la mente cuando decido escribir lo que estoy escribiendo es que, probablemente, a nadie le va a interesar. ¿Porqué lo hago entonces? Pues, sobre todo, porque necesito expresarme.

Desde hace aproximadamente unos quince años y, como mínimo una vez al mes, tengo un sueño recurrente: voy por la calle y cuando paso junto al Cine Paz (cine que lleva cerrado, casualmente, quince años) veo que, o lo han restaurado y abierto de nuevo, o que una de las carcomidas salidas de atrás está abierta, o que descubro una entrada que nadie había descubierto antes, o que están haciendo obras y me dejan entrar o que… La cuestión es que, invariablemente, consigo entrar en ese viejo y destartalado cine. Cuando me despierto por la mañana tengo una sensación rara pero reconfortante que me acompaña durante todo el día. No siento que sea nada malo pero, por supuesto, no es muy normal.
No sabría dar una explicación al hecho de que ese sueño se repita constantemente. Es cierto que era uno de los cines que más cerca quedaban de casa de mis abuelos y que en él vi películas como “Gremlins”, “Aliens, el regreso”, “Dune” y otras muchas que me entretuvieron, asustaron, estimularon mi imaginación y dieron color a mi infancia. Pero bueno, en esa infancia vi cantidad de películas que me gustaron en otros muchos cines y no sueño con ellos de forma enfermiza.
Por casualidad, desde hace tres años, vivo dos calles más allá del cine. Algunos de mis amigos bromearon diciendo que si me había ido a vivir donde vivo era, precisamente, por lo cerca que quedaba el Cine Paz. Pero no, fue casualidad. Creí de hecho que mis sueños se intensificarían por la cercanía del inmueble –que raro suena eso- pero no fue así. Al contrario, desde que nos mudamos, no “disfruté” de mis visitas oníricas durante algunos meses. Aquello empezó a preocuparme incluso más que el hecho de soñar.
Hace un tiempo pintaron de naranja los bloques de hormigón que forman la tapia donde estaba la entrada al cine y los marcaron con el logotipo de una empresa de construcción. Más abajo indicaban que el edificio del Cine Paz iba a ser restaurado para abrir una zona comercial y de oficinas. Me puse triste, verdaderamente triste. Y sé que es absurdo, ¿qué puedo hacer yo? Nada en absoluto. Pero, incluso aunque pudiese hacer algo ¿qué iba a hacer? Aquello debía ocurrir tarde o temprano. Pero ¿qué hay en ese edificio que me obsesiona tanto? Nunca pensé en él hasta que se cerró y desde entonces no puedo apartarlo de mi cabeza.
Anteayer, mientras paseaba a Nala, pasé por la parte de atrás. Un hombre subido en una grúa picaba la parte superior del edificio mientras otro sacaba escombros por la puerta trasera y los echaba a un contenedor. No podía creer que aquellos hombres estuviesen destruyendo aquello sin más. Y encima con esa expresión indiferente.
Al pasar por esa puerta miré dentro y el corazón se me estrujó como cuando se aprieta una esponja. Estaba vacío. No había butacas, ni suelo, ni cortinas, ni nada. Lo único que quedaba del Cine Paz eran sus paredes pintadas de negro con una raya blanca que las atravesaba por la mitad y ese olor. ¿Cómo puede un olor sobrevivir quince años? No lo recordaba pero sé que ahora no lo olvidaré jamás. Imposible.
Ahora mismo, lo que más me preocupa es que, cuando desaparezca del todo, desaparezcan con él mis sueños recurrentes.

Josmachine





Plan 9 from Outer Space

1 06 2006

Está considerada oficialmente como la peor película de la historia del cine, pero lo cierto es que, viéndola ahora, Plan 9 from Outer Space de Ed Wood nos divierte y nos reconforta. Cada uno de esos momentos absurdos y ridículos, los ultra cutres efectos especiales o las desastrosas y desafortunadas interpretaciones resultan entrañables. Mirando más allá de los fallos de raccord de iluminacón, vestuario o reparto, se puede apreciar la pasión por el cine de un autor que, aunque no gozó de grandes presupuestos y sus ideas nunca fueron las más afortunadas, supo trabajar hasta conseguir realizar más de una docena de películas luchando constantemente contra las críticas y la mofa de la industria hollywoodiense. ¿La peor película de la historia? Sólo hay que echar un vistazo a la programación de los viernes por la noche para ver que no es así.

A continuación os dejo el trailer (¡¡ en color !!), pero, aprovechando que la película ha salido a dominio público os la dejo aquí mismo para que disfrutéis de una muestra de lo mejor del peor cine.

Josmachine