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23 01 2007Mi tío Jacinto siempre me dice “estudia inglés coño, inglés, ¿es que no ves cómo me ha ido a mí en la vida por no saber inglés puñetas? El inglés es importante, estudia inglés joder, que yo no he hecho nada de provecho por no saber inglés…”. Y se tira así dos horas, y me da la tabarra, como si el no saber aquello del “How are you? Fine, fine, fine” fuera la causa de que su desapacible vida esté consagrada a servir cervezas en vasos sucios a una sucia clientela de abueletes en una taberna de periferia llena de cadáveres de cucarachas, y le digo “que sí, tío, que sí”, y voy al Home English, y “fine, fine, and you?”. Pero es que soy tonto, tanto casi como mi tío Jacinto, y lo del to be y el have to no me entra ni pa dios, “estudia coño, que es importante”, y luego más, y yo “of course, uncle, very good”. Pero el otro día, mientras me emborrachaba en un bar, conocí a una italiana que estaba buenísima, y ¿por qué no estudiar italiano? ¿No mejora la vida con eso? “Inglés, tú inglés…”, y me voy a una academia, y “il conto, signorino…”, y luego la tía buena, y yo dale, y dale, y casi me la follo, y dale. Pero sin dejar el inglés (es importante) y ya casi políglota, y casi hasta los huevos de los idiomas y de no saber un capullo de nada.
Pero como el inglés es importante, yo “went, saw, ate”, y al final menos mal, porque la bitch de la italiana (“amore mio…”) me dejó sin kisses y sin money, porque al salir del bar me robó la cartera, y yo como un gilipollas, pensando, “pues sí que mejoran la vida los idiomas”. Y ahora, para recuperar lo que me robó “fine, fine” la golfa aquella, trabajo para mi tío Jacinto, que sigue dándome la tabarra, y el otro día vino un señor muy red y gordo a la taberna, y yo me dije “of course!!!”, y le pregunté: “Do you want a fresquita beer?”, y él me dijo “Ich bin deutsch, Idiot”. Y en ese momento, mi tío, henchido de orgullo, dijo mientras cortaba chorizo: “ése es mi sobrino, un tío de mundo, coño, coño”.
Jorge Fernández Jaén
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Categorías : Jorge Fernández, Relatos

Hay que recuperar la autonomía de la Cultura, aunque eso signifique quedarse sin la protección del aparato. La definición de Cultura que propongo, siempre provisional y huyendo del dogmatismo, es: "conocimiento crítico". El saber tradicional, enciclopédico, proporciona las bases para la crítica, pero esta crítica ha de ser valiente y debe atreverse a aventurar las opiniones que a la mayoría pueden parecer descabelladas; eso sería síntoma de que se está en el buen camino. No me estoy refiriendo a levantar polémicas estériles, cosa muy en boga, sino a buscar y defender argumentos, a investigar, a poner de manifiesto las contradicciones, a conocer.
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