MEDIO SEGUNDO

10 10 2007

En ese medio segundo al despertar
donde todavía no entra la razón
ni los problemas cotidianos,
donde no existe aún lo malo
lo bueno, ni lo incorrecto.

ese corto periodo de tiempo
en el cual la historia de tu vida
se resume a quién amas y a
quien te ama, donde puedes
querer sin tener miedo.

ese instante donde las penas
que te embargan aún no despiertan
y puedes pensar que la vida es
hermosa y puedes seguir tu día
con un sonrisa en la cara.

en ese momento, pienso en ti, y
después viene lo demás y vuelvo
a la realidad, pero sigo pensando
en ti y todo lo demas no significa
nada.

Fernando G.





Podríamos esforzarnos…

5 06 2007

Podíamos esforzarnos
y aprenderlo muchas veces,
pero no teníamos poder sobre el olvido.

Podía mi barba colmarse de ortigas
y que no fuesen más que regalos
que la deriva envuelve en herrumbre.

Aquel era el viento que agitaba cada vida
y abatía las palabras sobre sus goznes.

Mi voz tiembla al recordar
la extensión del silencio.

Isra





Cosa

12 03 2007

Cuando mis ojos aprendieron
a enhebrar sus hallazgos
ya era tarde para tener prisa.
Tenía la voz en la mirada.

El viento hundía en los prados
sus dedos invisibles
en un límite brumoso de símbolos armados.
Qué cabeza de alfiler tan diminuta!

Me río porque sé dónde me duele.
Dejadme caminar despacio.

Israel





Poema

9 02 2007

Ahora que tal vez poseo
la facultad de estar solo
regreso al mar de la memoria
e intento distinguir,
en sus orillas,
al que quedó en el que se fue,
al que se fue en el que quedó…

De voces y de ecos
encuentro en el umbral
un desierto de Tiempo.

Israel





Sin título 3

9 01 2007

Lo que llamamos

el último latido,

aún es vida.

Jorge Fernández Jaén





Sin título 2

8 01 2007

Y cuando ya no queden minutos

habitaremos en libretas

escondidas bajo el polvo.

JM Soriano





Sin título

7 01 2007

He perdido tantas veces

que no puedo seguir

habitando este minuto.

Lázaro Cuervo





LA LEY

16 04 2006

La ley es ésta, y es bien sencilla:
resguárdate, protégete, perdura sobre el agua y los cerezos,
aguanta olas, torbellinos, mañanas de agonía,
corre sin descanso a través de los bosques,
que no te atrapen sus malezas,
fúgate de las ramas y savia de los árboles,
procura escapar a toda costa, pero costa posible,
real, apaciguante, donde no te enredes en redes,
tibiezas, escafandras…
Haz por soportar, tenle miedo a la muerte y a los hombres,
a la nada,
a dios y a los arcángeles, evita los problemas
y el humo dulce de las horas muertas,
esfuérzate por ser,
duda de todo lo que huela a incertidumbre…
Continúa, reza, escancia sólo agua,
proponte trabajar en todas partes,
reprodúcete en silencio cada lustro y
sobre todo, no hables más allá del légamo
de los órganos simiescos que te dieron.
Porque la inexistencia es tu enemiga,
huye, sálvate, contamina el recuerdo de los hombres,
sé historia como sea,
cera sobre los labios de la épica,
una pieza importante en el engranaje del mundo,
algo,
algo que valga la pena conquistar, querer,
llorar cuando falte y mil plañideras
se retuerzan destrozadas por el suelo.
Odia si es preciso, pero queda,
espía, aplasta a los demás, tente.
La ley es ésta.
En resumen, concluyendo, sobrevive:
no importa que tu vida esté vacía…

Jorge Fernández Jaén





El eco

16 04 2006

El eco es más duro en las habitaciones desalojadas.
Ajeno.
Prepara a los otros,
los demás avisa.
Y las nubes,
a las que mis ojos son indiferentes.
Hubo días.
Claro que siguen girando
y un tanto a la ligera pinchan agujas en los párpados.
Allí el sol ya no se pone para nadie.
Estoy despedazado por la gravedad.
Las sombras fluyen por la primavera,
vivas, de pleno valor.
Anclé en alta mar,
y me pego, sudado, al piso.
Ni siquiera arriba queda algo
de la colosal presión.
Me asfixio,
y la cara poquito a poco penetra en la madera de la cubierta.

David Matuska





En la última planta

3 04 2006

El solecito sonrió cuando nos despertamos por la mañana.
“Llama por teléfono”dijiste,
y yo, como siempre, tiré el auricular hacia arriba, al tejado.

Se quedó clavado en el alero y nosotros subimos por el cable.
Observamos a una jauría de palomas alpinas, que bajaba
Hasta el fondo de la ciudad a cagar en las estatuas.
Su disecado caudillo de momento comparte la habitación
con nosotros y se alegra solamente cuando después de un
cuartito de hora de estiramientos volvemos a bajar y le
decimos:”Bandolero, mañana serás libre”.

David Matuska